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21 de mayo de 2011

LOS DOS PRIMEROS DÍAS

Lo que más me llamó la atención de ti, fueron los dedos de las manos y los pies, ¡los tienes muy largos!; y las orejas muy pequeñitas y pegaditas a la cabeza. Además haces mucha fuerza con las piernas, y sujetas muy bien la cabeza, aunque a veces se te va para los lados.






En el hospital tuvimos muchas visitas, todos querían conocerte, y nos trajeron muchos regalitos para ti, y muchos bombones y flores para mamá.


Papá se quedó a dormir en el hospital las dos noches y te cambió los primeros pañales. Yo pensaba que no se iba a atrever, porque eras tan chiquitito que parecía que te ibas a romper, pero te cogía y te daba besos, te cambiaba el pañal, la ropita...



Las enfermeras se portaron muy bien con nosotros, nos explicaron cómo tenia que hacer para que cogieras bien el pecho y empezaras a mamar, cómo teníamos que bañarte, curarte el ombligo...

19 de mayo de 2011

Y NACISTE TÚ

Nada más llegar al hospital me miraron y me pusieron otra vez los monitores, me dijeron que me había puesto de parto ¡por fin!. Papá llegó enseguida y el abuelo Rafa pasó las maletas con tu ropita y la de mamá al hospital.

A la 1 de la tarde me dejaron ingresada, y me metieron en una sala para dilatar, allí ya estaba papá conmigo. Y sólo teníamos que esperar.
Yo estaba con molestias, y él del aburrimiento se entretuvo con su black berry a escribir a los amigos a través del facebook, que ya estábamos en el hospital, que ya venías de camino...

A las 4 de la tarde, me dijeron que si quería ponerme la epidural, yo quería intentarlo sin anestesia, pero aquello empezaba a doler más de lo que imaginaba y me la pusieron con junto con la oxitocina para dilatar más rápido.
Menos mal que me la puse, ya que de no ser así, no habría disfrutado tanto del parto, es una experiencia increíble que nunca olvidaré.

En una de las exploraciones después de ponerme la anestesia, la ginecóloga me dijo que te estabas girando, mirando hacia mi tripa, y tenías que estar mirando hacia mi espalda; me pidió que cambiara de postura para que te dieras la vuelta.
Después de muchos esfuerzos y tras los primeros pujos, al final conseguimos que te quedaras colocado, y a papá le dieron una bata verde para que pudiera entrar en el paritorio. Teníamos que darnos prisa, ya que según los médicos, estabas sufriendo con las contracciones.

A eso de las 7 menos cuarto, me metieron en el paritorio para continuar con los pujos. Pero los nervios me pudieron y me eché a llorar; pensaba que no iba a ser capaz. Entonces la doctora me animó y me cogió la mano, ¡pude tocar tu cabecita antes de que nacieras!, y eso me dió muchas fuerzas para dar el último empujón.

En ese momento entró papá en el paritorio, y se colocó detrás de mí, me estuvo animando todo el rato hsta que por fin naciste. Eran las 7 de la tarde, y fue un momento que no olvidaré nunca, te colocaron encima de mí (por cierto que te hiciste la primera caca encima de mamá), yo te miraba y no paraba de decir: ¡mi niño, hola mi niño!, mientras te acariciaba.

Los médicos te llevaron a una mesita que había cerca para ver si estabas bien, y enseguida te enrollaron en una toalla, te pusieron un gorrito y te dieron a papá, que vino contigo en brazos a la camilla donde yo estaba. Mientras, la ginecóloca terminaba conmigo, dándome sólo un par de puntos interiores.

Enseguida nos pasaron a la misma sala donde estábamos antes, un par de horas para estar los tres solos.
La ginecóloga nos felicitó, tú estabas muy sano, aunque habías nacido con una vuelta de cordón y con un brazo entre el cordón y el cuello, pero todo estaba bien. También me dio la enhorabuena porque había colaborado mucho en el parto, eso ayudó a que no me tuvieran que dar apenas puntos, y gracias a eso me recuperaré mucho antes. Todo había salido genial.




Al nacer mides 49,5 cms y pesas 3,050 kilos.

Papá salió enseguida al pasillo a dar la noticia de que habías nacido, allí estaban esperando los abuelos Maribel y Andrés, el abuelo Rafa, Antonia, los tíos de mamá Pili y Ramón, y tus padrinos Sergio y Bety.
Mientras yo me quedé contigo en la sala intentando darte de mamar. Yo no podía parar de mirarte, no podía creer que hubieras crecido dentro de mí, y que por fin te tenía en brazos.


El tio Sergio vino a conocerte a la sala de recuperación, para ayudar a papá a subir todas las maletas a la habitación que nos habían dado en planta. Te tocó sólo con un dedo, ¡muy despacito!. Eres tan pequeñito que le daba miedo hacerte daño.

A eso de las 9 de la noche nos subieron a la habitación, y por fin todos pudieron conocerte. A más de uno se le escapó alguna que otra lagrimita, a mamá también... y es que estabamos todos muy emocionados.

40 SEMANAS: LLEGÓ EL DÍA

Ayer por tarde estuve sin contracciones y hoy he dormido del tirón, ¿será que todo esto se ha parado? o ¿es que me estás dando una tregua para el último empujón?
Hoy ha venido el abuelo Rafa más temprano que ningún día, tenía que bajar al trabajo para entregar el parte de baja. Cuando me he levantado he empezado a notar otra vez algún dolorcillo, ¡bien! esto se pone en marcha otra vez.
Hemos bajado al trabajo, y todos los compañeros me decía que tenía muy buena cara, que todavía me quedaba para dar a luz (¡¡nooo!!, yo quiero dar a luz ya).
Cuando hemos llegado a casa, los dlores ya iban a más, y controlando el tiempo las contracciones eran cada 5 minutos o antes, así que le he dicho al abuelo que me llevara al hospital. He llamado a papá para que saliera del trabajo y se fuera también al hospital, nos encontraríamos allí.

12 de mayo de 2011

39 SEMANAS: CUENTA ATRÁS

Sólo queda una semana para salir de cuentas, y está todo más que preparado. El abuelo Rafa ya no me deja estar sola, y viene todos los días a buscarme a casa para pasar el día con él.
Ya empezo a notar las contracciones más amenudo, pero no son demasiado dolorosas, eso quiere decir que ya se está acercando el día... ¡qué nervios!, no queda nada.



Tengo la primera cita de monitores, al llegar a la consulta me han puesto las correas para escuchar tu corazón y ver si tengo alguna contracción, y alguna ha habido, pero no las he notado mucho.
Después la doctora me ha explorado y me ha dicho que había empezado a dilatar pero que tendría que esperar todavía algún día, es pronto.
Bueno, la verdad es que esperaba que me dejaran ya ingresada, de hecho nos habíamos llevado la maleta con tu ropita cuando fuimos a la consulta por si acaso, pero no ha sido así.
Al menos me han dicho que todo está en marcha y que cuando menos lo espere, llegarás.